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Buenas prácticas de Construcción
2017-08-10

 

 

Los residuos son el resultado de los escombros de una demolición o un derribo de construcción. Se trata de desechos voluminosos generados en grandes cantidades.

 

La cantidad de escombros está en relación al tamaño demográfico de la ciudad, El Plan Nacional de Residuos de Construcción y Demolición establece una tasa de generación, aproximada, entre 520 y 760 kilos por habitante al año.

 

Los residuos pueden tener distintas procedencias como:

 

  • La ejecución de obras para la implantación de servicios en las zonas urbanas (abastecimiento y saneamiento, telecomunicaciones, tendido eléctrico, etc.).
  • Las obras de reforma en calles del casco urbano.
  • Las obras menores de rehabilitación de viviendas.
  • Los originados en reparaciones de carreteras e infraestructuras.
  • La mezcla de los escombros de construcción y/o demolición de edificios.
  • Los rechazos o roturas de la fabricación de piezas y elementos de construcción.

 

Existen residuos inofensivos y también tóxicos, hay algunos que no son peligrosos pero pueden llegar a serlo, un ejemplo claro son las maderas tratadas que pueden desprender gases tóxicos, también se encuentran ciertos plásticos no valorizables.

 

Los residuos inertes son aquellos que no experimentan transformaciones físicas, químicas o biológicas significativas, no son solubles ni combustibles, no reaccionan ni física ni químicamente, no son biodegradables, no afectan a los materiales con los que entran en contacto.

 

Residuos banales, pueden ser almacenados y tratados de igual modo que se hace con los residuos sólidos urbanos, una vez reciclados se utiliza para nuevas construcciones.

 

Residuos especiales están hechos de materiales extremadamente peligrosos, contienen sustancias tóxicas, inflamables, entre otras. Estas provocan reacciones nocivas en contacto con otros materiales.